El ejercicio y enfermedades reumáticas: Cuándo sí, cuándo no

Si existe una práctica que es buena y esencial para el cuerpo, ese es el ejercicio. En pacientes que sufren de enfermedades como artritis y artrosis esto es muchísimo más importante, pero ¿Qué tipo de deporte? pues ciertamente no cualquier deporte puede ayudar a este tipo de pacientes, por el contrario, los deportes extremos jamás son una buena opción, ya que pueden llegar a empeorar la patología.

Existen varios centros que se especializan como reumatología Barcelona, que es el centro del doctor Graell, donde puedes encontrar la cura a muchas de tus afecciones. Los deportes extremos como el lanzamiento libre ponen en tensión todo el cuerpo, incluyendo músculos y ligamentos, esto es fatal para las articulaciones y lo mismo pasa con el motocross y muchos otros deportes extremos, por eso deben evitarse a toda costa.

Ahora, cuando hablamos de otro tipo de deportes, encontramos una gran gama de beneficios para el cuerpo. Estos no solo son buenos a nivel físico, sino que también ayudarán a mejorar el sueño, la depresión y la ansiedad que generalmente causan este tipo de enfermedades por lo que se obtendrán  beneficios a nivel tanto físicos como mental.

Lo lamentable es que, de todo el  porcentaje de pacientes que padece de este tipo de enfermedades, solamente un 30% practica algún tipo de deporte de forma habitual. Entre los beneficios que conlleva la práctica de ejercicio físico,  encontramos que mantiene en buen estado a los músculos, huesos y articulaciones.

Ayuda a mejorar la movilidad de las articulaciones, volviéndose más funcionales, facilita la desaparición del dolor y la rigidez dos síntomas muy frecuentes en este tipo de pacientes. Favorece el aumento tanto de la masa ósea como de la muscular, también actúa en la propiocepción evitando las caídas. En lo que respecta a la presión y el sobrepeso también ayuda, al igual que a bajar el perfil lipídico, por si fuera poco, disminuye las posibilidades de sufrir un infarto.

Estudios han arrojado que cuando el paciente realiza ejercicio aeróbico de forma regular, puede evitar las inflamaciones crónicas, la cuales siempre acompañan a este tipo de enfermedades. Eso sí, durante el ejercicio se debe cuidar la que el ejercicio no sea demasiado pesado, el tipo, la frecuencia y la intensidad, en este tipo de pacientes. Se deben realizar ejercicio no más de tres veces por semana, máximo cuatro y en los primeros estadios de las enfermedades, pues esta es la etapa más funcional de las patologías.

Obviamente el ejercicio siempre debe acompañarse con los medicamentos apropiados, pues la mejoría se da gracias a la unión de estos y contribuye a la mejor calidad de vida del paciente por lo que se recomienda que todos realicen actividad física.

Volviendo a los deportes extremos, es importante recordar que deportes como escaladas o senderismo no pueden ser realizados por este tipo de pacientes, pues repercute directamente en las articulaciones, lo que va a hacer que la enfermedad evolucione mucho más rápido y que se deteriore la salud del paciente. A manera de recuento tenemos que, siempre se debe procurar evitar las actividades extremas y darle prioridad a los ejercicios deportivos convencionales.